Alejandra es una madre venezolana de 33 años, cabeza de hogar de tres hijos 10, 8 y 6 años.
Desde los 5 años, su vida ha estado marcada por el abuso, el dolor y la lucha por sobrevivir. En lugar de protección, encontró violencia dentro de su propio hogar. Con el paso de los años, el maltrato físico, emocional y psicológico se convirtió en parte de su realidad.
Aun así, se convirtió en madre… pero la violencia no terminó.
Con valentía y sin nada más que esperanza, Alejandra huyó a Colombia con sus hijos, buscando seguridad y una nueva oportunidad.
Hoy lucha cada día por sobrevivir. Ha dormido en la calle, ha pasado días sin comer y trabaja en un semáforo vendiendo los dulces que fabrica para sacar adelante a sus hijos, mientras enfrenta discriminación y dificultades como migrante.
Toda su vida ha sido una lucha…
pero hoy necesita una oportunidad para vivir.